Nicolás Guillén desarrolló a lo largo de su vida una intensa actividad como poeta, periodista, ensayista y cronista. Su obra está profundamente vinculada a la cultura y la identidad cubanas y se caracteriza por la incorporación de los ritmos, las formas de expresión y las tradiciones de raíz africana a la poesía en lengua española. Considerado una de las voces fundamentales de la poesía cubana y uno de los principales representantes de la poesía afrocubana, convirtió el son y la musicalidad del habla popular en elementos esenciales de su creación literaria.
Nicolás Cristóbal Guillén Batista nació en Camagüey, Cuba, el 10 de julio de 1902. Hijo de padres mulatos, creció en un contexto marcado por el mestizaje cultural de la sociedad cubana, experiencia que posteriormente ocuparía un lugar central en su poesía. Su padre, periodista y senador por el Partido Liberal, murió en 1917 durante una revuelta política. Guillén continuó sus estudios en Camagüey y desde muy joven mostró interés por la literatura y la poesía. Aprendió el oficio de tipógrafo y comenzó a publicar sus primeros versos en revistas locales.
En 1921 se trasladó a La Habana para estudiar Derecho, aunque tuvo que abandonar los estudios por dificultades económicas. En la capital comenzó a trabajar como periodista y entró en contacto con las nuevas corrientes literarias y artísticas que estaban transformando la poesía cubana. De regreso a Camagüey continuó trabajando en el periodismo y fundó la revista de poesía Lis. En estos años fue desarrollando una voz propia, alejada progresivamente de las influencias modernistas de sus primeros poemas.
Su reconocimiento literario llegó especialmente con Motivos de son, publicado en 1930. En este conjunto de poemas, Guillén incorporó a la literatura culta el ritmo, el vocabulario y las formas musicales del son cubano, dando protagonismo a la población negra y a la cultura popular de la isla. La obra supuso una renovación de la poesía cubana y convirtió a Guillén en una figura fundamental de la llamada poesía negra antillana.
Al año siguiente publicó Sóngoro cosongo. Poemas mulatos (1931), donde profundizó en la relación entre poesía, música, identidad y raíces africanas. A partir de entonces, su obra fue adquiriendo progresivamente una dimensión social y política más marcada. En West Indies Ltd. (1934), por ejemplo, la crítica de la explotación económica y de las desigualdades sociales ocupa un lugar central.
Durante la década de 1930 Guillén intensificó su actividad periodística y política. La Guerra Civil española tuvo una profunda influencia en su obra y en 1937 publicó España. Poema en cuatro angustias y una esperanza. Ese mismo año viajó a España para participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, donde entró en contacto con numerosos escritores e intelectuales latinoamericanos y europeos. Posteriormente publicó Cantos para soldados y sones para turistas (1937), obra en la que combinó su preocupación social con la experimentación poética.
Entre sus obras de madurez destaca La paloma de vuelo popular, publicada en 1958, donde aparecen algunos de los grandes temas de su poesía: la injusticia, la esclavitud, el colonialismo y la búsqueda de una sociedad más igualitaria. También pertenecen a esta etapa Elegía a Jesús Menéndez (1951), dedicada al dirigente obrero cubano asesinado en 1948, y El son entero (1947), uno de los libros fundamentales de su producción poética.
Guillén vivió largos periodos fuera de Cuba debido a su actividad política y a la situación del país durante la dictadura de Fulgencio Batista. Entre 1945 y 1948 realizó una extensa gira por América Latina y posteriormente viajó por Europa y otros países. Sus viajes le permitieron relacionarse con importantes escritores e intelectuales de su época y contribuyeron a difundir internacionalmente su obra.
Tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, regresó a Cuba, donde asumió la presidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), cargo que desempeñó durante décadas. En 1964 publicó Tengo, uno de sus libros más conocidos de esta etapa, y posteriormente aparecieron obras como El gran zoo (1968), La rueda dentada (1972) y El diario que a diario (1972).
Además de su poesía para adultos, Guillén escribió literatura destinada a un público infantil y juvenil. Entre sus últimas obras destaca Por el mar de las Antillas anda un barco de papel: poemas para niños mayores de edad, publicada en 1978. Su poesía fue traducida a numerosas lenguas y alcanzó una amplia difusión internacional, consolidándolo como una de las principales voces de la literatura latinoamericana del siglo XX.
En 1983 recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba y ese mismo año fue distinguido con diversos homenajes por el conjunto de su trayectoria. En 1982 había recibido el doctorado honoris causa de la Universidad de Burdeos y la Orden José Martí, uno de los máximos reconocimientos de Cuba.
Nicolás Guillén murió en La Habana el 16 de julio de 1989, a los 87 años, después de una larga enfermedad. Su obra permanece estrechamente vinculada a la identidad cultural cubana y a la renovación de la poesía en lengua española. El Instituto Cervantes lo reconoce como el «Poeta Nacional de Cuba» y destaca especialmente su aportación a la integración de los ritmos afrocubanos, el habla popular y la tradición literaria hispánica.