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bIBLIOTECA federico garcía lorca

Nuestra biblioteca es un espacio de libre acceso y un centro de información sobre España y el mundo hispano

La biblioteca del Instituto Cervantes de Tokio está dedicada al poeta Federico García Lorca.

[Fondos y colecciones]

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目録


2008年11月11日に開館したフェデリコ・ガルシア・ロルカ図書館は、400㎡の広々とした空間に、無料Wi-Fiを備えた快適な環境を提供しています。館内には45席の閲覧席のほか、蔵書検索用コンピューター2台、音楽やDVDのドキュメンタリー・映画を視聴できる専用端末を設置しています。

所蔵資料は、スペインおよび中南米の言語と文化を多角的かつバランスよく紹介することを目的に収集されています。紙媒体の蔵書は24,000点以上、電子図書館で利用できるデジタル資料は14,000点以上にのぼります。さらに、オンラインデータベースに加え、メキシコ国立自治大学(UNAM)との協力により開設された「Espacio UNAM」で提供される多数の資料も利用できます。

館内の資料はスペイン語と日本語の他に、カタルーニャ語、ガリシア語、バスク語の蔵書が充実しています。

図書館への入館および閲覧スペースの利用は無料です。スペイン語の習熟度を問わず、どなたでも手続きなしで閲覧室および館内サービスをご利用いただけます。

図書の貸出サービスや電子図書館の利用、日本国内どこからでもアクセスできるオンラインサービス、ならびに図書館主催の対面・オンラインイベントへの参加には、図書館利用カードの取得および年会費のお支払いが必要です。

フェデリコ・ガルシア・ロルカ図書館は、インスティトゥト・セルバンテス図書館ネットワーク(RBIC)の一員であり、日本におけるスペインおよびスペイン語圏の言語・文化に関する主要な情報・資料センターとしての役割を担っています。

[Contacto y horario]

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連絡先
Días de apertura

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日曜・月曜日 閉館
火曜~金曜日  11:00~ 19:00
土曜日  11:00 ~17:00
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[Preguntas frecuentes]

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図書館について



[Biografía]

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フェデリコ・ガルシア・ロルカについて


Fフェデリコ・ガルシア・ロルカは1898年6月5日、グラナダ県フエンテ・バケーロスに生まれ、1936年8月、ビスナルとアルファカルの間で殺害されました

Federico García Lorca es uno de los escritores españoles más reconocidos del siglo XX y una de las voces fundamentales de la literatura en lengua española.

Poeta, dramaturgo y prosista, formó parte de la llamada Generación del 27 y supo unir en su obra la tradición popular, la cultura andaluza, la modernidad literaria y una intensa capacidad simbólica. Entre sus libros de poesía destacan Romancero gitano y Poeta en Nueva York, mientras que en el teatro dejó obras esenciales como Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.

Su obra, traducida y representada en todo el mundo, ha convertido a Lorca en una figura universal de la cultura española. Su nombre permanece asociado a la fuerza de la palabra poética, al diálogo entre las artes y a la defensa de la libertad creadora.

El Romancero gitano

Lorca escribió estos dieciocho romances entre 1924 y 1927; se publicaron en 1928. El libro parte del folclore andaluz y de la tradición oral del romance castellano, pero los transforma con imágenes modernas y una musicalidad muy personal. El poeta no buscaba retratar a los gitanos tal como eran, sino convertirlos en símbolo universal: la figura que encarna el duende, el dolor y la rebeldía ante el destino.

La luna, el viento, los caballos y la Guardia Civil recorren estos poemas como personajes casi míticos, más cercanos al arquetipo que a la anécdota. Composiciones como el «Romance sonámbulo» o la «Canción de jinete» muestran esa capacidad de Lorca para mezclar poesía popular y modernidad con una sencillez que esconde una enorme complejidad.

Poeta en Nueva York

En 1929, Federico llega a Nueva York, en un momento de crisis personal. El éxito del Romancero Gitano lo agobiaba, una ruptura sentimental lo había dejado destrozado y sentía que necesitaba alejarse de todo lo conocido. Se matriculó en la Universidad de Columbia, pero la ciudad lo absorbió mucho más que las aulas. Nueva York en vísperas del crack del 29 era una máquina brutal y deslumbrante: rascacielos, multitudes anónimas, jazz en Harlem y una desigualdad que golpeaba sin disimulo.

Lo que más llamó la atención del poeta no fue el Manhattan de los escaparates, sino el Harlem de los negros, como él los llamaba, donde descubrió una cultura de enorme vitalidad aplastada por la miseria y el racismo. En esa contradicción, encontró un espejo de su propio malestar y de algo más profundo: la violencia que el mundo moderno ejerce sobre todo lo que es auténtico y vivo. Nueva York se convirtió en su gran poema sobre la alienación, la injusticia y la muerte.

La escritura que nació de esa experiencia es radicalmente distinta a su obra anterior. Desaparecen la luna y los caballos; llega el acero, el cemento, la sangre y los números. El verso se rompe, se vuelve irregular y alucinado, más cercano al surrealismo que a cualquier tradición española. Era la obra más arriesgada y personal que Lorca había escrito hasta entonces.

Bodas de sangre

Tras su regreso de Nueva York en 1930 Lorca volcó su energía en el teatro. No era una dirección nueva: desde joven había escrito obras y dirigido montajes, y en 1931 fundó La Barraca, una compañía teatral universitaria itinerante con la que recorrió los pueblos de España llevando a Lope de Vega y Calderón a públicos que nunca había pisado un teatro. Ese contacto directo con el pueblo reforzó su convicción de que el teatro debía ser un arte vivo, capaz de sacudir al espectador y hablarle de lo que le duele.

En julio de 1928, los periódicos españoles recogían un suceso en Níjar, Almería: una novia huyó la noche de su boda con su primo, antiguo novio suyo, y este apareció muerto al día siguiente. El hecho real, con toda su carga de honor, pasión y tragedia rural, quedó grabado en Lorca. Cuatro años después lo convirtió en Bodas de Sangre, trasladando la anécdota a un territorio mítico donde los personajes apenas tienen nombre y las fuerzas que los mueven — el deseo, la familia, la muerte — son casi tan antiguas como el ser humano.

La obra introduce elementos líricos insólitos en el teatro español de la época: poemas cantados, figuras simbólicas como la Luna y la Muerte, y un lenguaje que oscila entre la prosa más sobria y el verso más musical. Lorca buscaba un teatro total, donde la palabra, el cuerpo, la música y la imagen escénica formaran una unidad inseparable.

Yerma

Tras el éxito de Bodas de Sangre, Lorca continuó con la segunda obra de lo que él mismo llamó su trilogia de la tierra española.

Yerma se estrenó en Madrid el 29 de diciembre de 1934, de nuevo con Margarita Xirgú como protagonista. Si Bodas de Sangre giraba en torno al honor y la pasión, Yerma se adentra en un territorio más íntimo: el deseo frustrado de ser madre y el modo en que una sociedad rígida puede convertir ese deseo en condena.

La protagonista, casada con un hombre al que no ama y con quien no logra tener hijos, no se enfrenta a un enemigo externo sino a su propio cuerpo y a las normas que la rodean. Apenas hay acción en el sentido tradicional: la obra avanza mostrando, una y otra vez, la misma herida, hasta que la angustia se vuelve insoportable. Lorca convierte asi la maternidad negada en un símbolo más amplio: el de cualquier deseo profundamente humano que choca contra un mundo que no le deja espacio.

Esta mirada hacia el interior femenino fue una de las grandes innovaciones de la obra. Lorca no juzga a Yerma ni la convierte en víctima pasiva: la presenta como una mujer lúcida, consciente de lo que quiere, atrapada entre su propio deseo y una comunidad que solo entiende la maternidad como obligación, nunca como elección.

La casa de Bernarda Alba

Lorca escribió La casa de Bernarda Alba en la primavera de 1936, en apenas unos días, completando así la trilogía que había comenzado con Bodas de sangre y Yerma. La subtituló «drama de mujeres en los pueblos de España», y no «tragedia», una distinción deliberada: aquí no hay fuerzas míticas ni símbolos cósmicos como la Luna o la Muerte personificada, sino un realismo seco y doméstico. Es la obra más política de las tres.

La obra transcurre íntegramente en la casa de Bernarda Alba, una viuda que impone ocho años de luto a sus cinco hijas tras la muerte de su segundo marido. No aparece en escena ningún personaje masculino: todo el peso de la autoridad, la represión y el deseo recae en mujeres que se vigilan, se envidian y se asfixian entre paredes blancas que esconden una violencia constante. Bernarda encarna el poder de las apariencias y la obsesión por el «qué dirán»; sus hijas, atrapadas, representan distintas formas de resistencia y derrota ante esa misma tiranía.

El lenguaje, frente a la musicalidad de Bodas de sangre o Yerma, se vuelve aquí más directo y cortante, casi periodístico en su crudeza. Lorca renuncia a la metáfora fácil para construir una crítica frontal de una sociedad rural cerrada sobre sí misma, donde el cuerpo y los deseos de la mujer son propiedad de la familia y del honor colectivo.

Federico García Lorca no llegó a ver representada esta obra. Pocas semanas después de terminarla, estalló la Guerra Civil, y el 18 de agosto de 1936 fue detenido y asesinado cerca de Granada. La casa de Bernarda Alba no se estrenó hasta 1945, en Buenos Aires, y no llegó a los escenarios españoles hasta 1964, bajo la censura del franquismo.

Con el tiempo, se ha consolidado como la obra cumbre del teatro español del siglo XX y el testamento dramático de un autor que, hasta el final, no dejó de mirar de frente la opresión que pesaba sobre las mujeres de su tierra.