En 1856 se trasladó a Madrid, donde entró en contacto con destacados intelectuales y escritores de la época. Un año después publicó su primera obra, La flor (1857), que recibió elogios de la crítica. En Madrid conoció al historiador y escritor gallego Manuel Murguía, con quien contrajo matrimonio en 1858. Murguía se convertiría en una figura clave del galleguismo y en un importante apoyo para la difusión de la obra de Rosalía.
La publicación de Cantares gallegos en 1863 constituye uno de los hitos fundamentales de la literatura española contemporánea. Escrita íntegramente en gallego, la obra devolvió prestigio literario a una lengua que durante siglos había permanecido prácticamente excluida de los ámbitos cultos. Por este motivo, la fecha de su publicación, el 17 de mayo, se conmemora actualmente como el Día das Letras Galegas.
A través de poemas inspirados en la tradición popular, las canciones y el habla cotidiana de Galicia, Rosalía construyó una obra profundamente innovadora que reivindicaba la identidad cultural gallega y daba voz a las preocupaciones y experiencias de la población. Temas como la emigración, la pobreza, la nostalgia de la tierra, las desigualdades sociales y la situación de las mujeres aparecen con frecuencia en sus escritos.
Su segundo gran libro en gallego, Follas novas (1880), muestra una voz poética más madura e introspectiva. En esta obra se profundizan algunas de las preocupaciones presentes en su producción anterior, al tiempo que se desarrollan reflexiones sobre la soledad, el sufrimiento humano, la injusticia social y el paso del tiempo.
Paralelamente a su producción en gallego, Rosalía desarrolló una importante obra en castellano. Entre sus novelas destacan La hija del mar (1859), Flavio (1861), Ruinas (1866) y El caballero de las botas azules (1867), considerada una de las obras más originales de la narrativa española de su época. Su último gran libro poético, En las orillas del Sar (1884), escrito en castellano, es una obra de extraordinaria profundidad y modernidad que anticipa algunas de las preocupaciones existenciales de la poesía contemporánea.
La crítica literaria reconoce en Rosalía una autora adelantada a su tiempo. Su capacidad para expresar emociones íntimas, cuestionar convenciones sociales y abordar temas universales desde una perspectiva personal la convierten en una de las voces más singulares de la literatura europea del siglo XIX. Su obra ha sido objeto de numerosas traducciones y estudios académicos, y continúa inspirando a escritores, investigadores y lectores de todo el mundo.
Rosalía de Castro falleció el 15 de julio de 1885 en Padrón, localidad estrechamente vinculada a su memoria. Sus restos descansan en el Panteón de Galegos Ilustres de Santiago de Compostela, donde recibe el homenaje permanente de Galicia y de todos aquellos que reconocen su contribución a la literatura y a la cultura.
En reconocimiento a su legado, la biblioteca del Instituto Cervantes de Curitiba recibió en 2024 el nombre de Biblioteca Rosalía de Castro. Con esta denominación, el centro se incorpora a la tradición de la red internacional de bibliotecas del Instituto Cervantes, que rinde homenaje a destacadas figuras de la literatura y la cultura en español.